Hikikomori y el miedo a la vida: causas y consecuencias de aislarse en Japón

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La definición de hikikomori (ひきこもり) responde a un síndrome en que las personas se encierran y huyen de la realidad social. ¿Pero por qué lo hacen? ¿Y qué son? Se trata de un problema psicológico, así como de conducta. El fenómeno no tiene demasiados años, y de hecho en Japón se ha catalogado como un nuevo problema social que empezó a ganar notoriedad en los años noventa. Aunque varios investigadores lo reconocen como una patología o enfermedad, es más bien un problema conductual que puede ocultar un amplio espectro de patologías psiquiátricas.

Se tiende a relacionar a los hikikomori con los otaku, los frikis, la agorafobia, la depresión… pero es algo más que eso, y también muy diferente. Son personas aisladas socialmente que evitan la presión exterior. Es un tipo de fobia social que se ha relacionado con un fenómeno japonés, que es lo que más conocemos. Sin embargo, se da igualmente en otras partes del mundo. En España se han confirmado varios casos de hikikomori, con aislamientos que alcanzan un promedio de más de tres años. Otros países en que la incidencia de hikikomoris es elevada son Hong Kong (1,9% de la población) y Corea del Sur (0,3% de la población).

Sin embargo, es en Japón donde se localiza mayormente el problema, con cerca de un millón de casos de hikikomori registrados (cerca del 2% de la población), tanto en jóvenes como adultos: la media de edad de los afectados es de unos 30 años, y suelen ser más hombres que mujeres en proporción. El gobierno nipón además estima que es un problema que no para de crecer. No obstante, los datos son difíciles de conocer, puesto que existe una tremenda ocultación de los hikikomori en Japón, tanto por los mismos afectados (obvio), como por sus familias y entorno en general.

Definición, causas y consecuencias del síndrome de hikikomori

Hikikomori se traduce como alguien que se aparta, que está recluido y aislado del mundo. Han abandonado su vida social para embarcarse en un profundo confinamiento, a veces muy duradero. También se los considera como solteros parásitos, término japonés que se conoce como parasaito shinguru (パラサイトシングル). En otras palabras, personas con mayoría de edad que viven de sus padres: algo así como el equivalente a los «nini» en España.

Esta es la definición del síndrome de hikikomori que ofrece el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar de Japón:

Hikikomori es una condición según la cual los individuos afectados rechazan dejar la casa de sus padres, trabajar o ir a la escuela para aislarse de la sociedad y su familia en una habitación durante un periodo de más de seis meses.

Gobierno de Japón

Según varios investigadores, el síndrome de hikikomori surge, por definición, a raíz de varios desórdenes mentales. Entre las causas principales para convertirse en un hikikomori, está el conocido como trastorno de personalidad por evitación (TPE), que responde a la inhibición social, al miedo al rechazo que tiene lugar durante la adolescencia frecuentemente. Tampoco hay que menospreciar otros factores como el auge de las nuevas tecnologías y la «desconexión» que precisamente provocan los nuevos sistemas de comunicación digitales. No obstante, se ha comprobado que algunos juegos, como Pokémon Go, pueden ayudar a que los afectados salgan de su aislamiento para, al menos, salir de casa a buscar pokémon. También algunos investigadores creen que los videojuegos pueden ayudar a que los hikikomori ganen confianza en sí mismos, demostrándose que pueden desarrollar sus habilidades.

Foto de pixel2013 en Pixabay

Se pueden distinguir, en función de la naturaleza de la causa, dos tipos de hikikomori:

  • Los hikikomori primarios: sin problemas mentales previos. En este caso, el problema suele venir del entorno familiar y personalidad del sujeto.
  • Los hikikomori que tienen TGD (Trastorno Generalizado del Desarrollo)

Otras de las más importantes causas de los hikikomori es la propia sociedad japonesa, por varias razones: como el propio perfil psicológico de sus habitantes, el tipo de relaciones familiares que se establecen y el estado socieconómico. Por ejemplo, en Japón es habitual que los padres vean bien que sus hijos vivan en casa hasta que cumplan 30 años. Sin embargo, es imposible encontrar una única explicación al fenómeno de los hikikomori: existen en realidad muchas posibles causas.

Consecuencias que pueden padecer los hikikomori:

  • Efectos mentales difíciles de tratar a posteriori, como la pérdida de habilidades sociales
  • Ausencia de valores morales necesarios para abordar la vida de una manera eficaz
  • Televisión y videojuegos como marco de referencia, con los problemas que eso implica
  • Pérdida de años de estudio, con la consecuente posición de desventaja frente a compañeros

Signos y síntomas de que alguien sea un hikikomori

Habitualmente, los hikikomori desarrollan su aislamiento social durante la adolescencia, aunque se hace difícil diagnosticar el problema por parte de los especialistas si no se conoce el pasado del afectado. La niñez se considera que podría tener un impacto considerable en su desarrollo. El psiquiatra Tamaki Saito (especializado en la psicología de la pubertad y adolescencia) ha definido a los hikikomori con las siguientes palabras:

Hikikomori es un estado psicológico que se ha convertido en un problema social que conlleva encerrarse en casa y no participar en la sociedad durante seis meses o más tiempo. No parece tener su origen en otro problema psicológico.

Tamaki Saito, psicólogo
Foto de xusenru en Pixabay

Estos son algunos de los criterios que se emplean para categorizar a alguien dentro de la definición de hikikomori:

  • Pasan la mayor parte del día confinados en casa: no tienen interés en ir a la escuela o trabajar.
  • Evitan situaciones sociales de manera reiterada: no suelen tener amigos.
  • Presentan una timidez extrema, tienen miedo al rechazo, son vergonzosos y evitan el contacto físico.
  • Pueden aparentar infelicidad, inseguridad y suelen ser poco habladores.
  • Ven la televisión y están con el ordenador o juegan a videojuegos durante la noche, mientras que durante el día duermen: revierten los ciclos diarios aceptados socialmente.

Un dato muy relevante es que se dice que, a menudo, los hikikomori comienzan siendo futoko, es decir, los niños y adolescentes que rechazan ir a la escuela. Sin embargo, en muchos casos resultan difíciles de diagnosticar.

¿Por qué este fenómeno se produce más en Japón?

Ya hemos visto que el síndrome de hikikomori es una definición acuñada en Japón, debido a la popularidad que alcanzó el problema. ¿Pero cuáles son las razones por las que el número de casos de hikikomori es mayor en el país nipón? Básicamente, tenemos que hablar de aspectos culturales que se resumen en:

  • El amae (甘え), término que hace referencia a una persona que asume un rol de autoridad (padre, tutor, profesor…), de forma que se establece una relación de dependencia.
  • La sociedad actual permite que los padres puedan sustentar económicamente a sus hijos de forma indefinida en casa, al menos en las clases medias. Las clases más bajas, sin embargo, no tienen hijos hikikomori, simplemente porque estos se ven forzados a trabajar.
  • La incertidumbre sobre el futuro que propicia una economía estancada, en que, a pesar de estudiar mucho, no se asegura conseguir un buen trabajo.
  • Las normas sociales japonesas son restrictivas, y por ejemplo si alguien trata salirse de lo habitual, se le echa del grupo. Esto lleva al individuo, a menudo, a aislarse del entorno como medio de protección.
  • La cultura de la vergüenza en Japón impide que estos individuos soliciten ayuda, lo cual puede llegar a ser demoledor a la hora de tratar el problema.

Otro factor muy relevante es que en Japón se espera mucho de los jóvenes, y si no se alcanzan las metas propuestas, o socialmente impuestas, se puede caer en un sentimiento de incompetencia muy frustrante. Esto puede llevar a querer huir del mundo, principio sobre el que se sustenta el fenómeno del hikikomori.

Foto de tookapic en Pixabay

Cómo ayudar a un hikikomori: ¿hay soluciones o tratamiento?

Una de las grandes dificultades que tienen que afrontar los hikikomori es que los padres normalmente lo ven como un problema interno, casi una vergüenza, y es esa la razón por la que ocultan el problema antes de buscar terapia. Otras cuestiones importantes a este respecto son que:

  • Normalmente se espera a que el hikikomori vuelva por su cuenta a la vida normal, puesto que se entiende que el hijo está en una fase de la vida que debe superar.
  • La madre suele ser la responsable de la unidad familiar en Japón, la cual tiende a sobreproteger al hijo. En consecuencia, consigue el efecto contrario al que se debería perseguir.
  • La ayuda externa no suele existir. Aunque se conozca el problema del joven desde los centros de estudios, estos no suelen intervenir.

¿Existe solución? ¿Se puede ayudar a un hikikomori? Por supuesto, y para ello se hace necesaria la atención psicológica. Estos son algunos de los aspectos a tener en consideración:

  • Mantener un contacto continuo con la persona afectado e intentar ver su punto de vista.
  • Tratar de reintegrar paulatinamente al hikikomori en la vida social de su entorno.
  • Otros expertos abogan por una postura más drástica, obligando a la persona a terminar con su recogimiento de forma abrupta, aunque no parece a priori la mejor opción.

Un documental sobre los hikikomori

Si queréis tener una visión más en profundidad, os recomendamos ver este documental realizado por RT, en el cual se exploran las razones que llegan a los hikikomori a aislarse del mundo real:

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